El lector de acceso biométrico de huella dactilar con sensor capacidad capacitivo permite o deniega el acceso según esté dado de alta o no en el sistema.

Dado que las huellas dactilares son únicas e irrepetibles en cada persona, el nivel de seguridad de este control de acceso autónomo es muy alto.

Cómodo y seguro: el acceso se controla mediante una tarjeta de proximidad.

Cada usuario cuenta con una tarjeta o un llavero que al aproximarse al lector, permite o deniega el acceso.

La lectura se realiza varios centímetros de distancia, lo que permite utilizar la tarjeta incluso sin sacarla de un bolso o cartera.

La radiofrecuencia es la tecnología empleada mayoritariamente para los accesos a garajes, ya que permite mantener una gran distancia entre el identificador (que en este caso es un mando a distancia) y el receptor.

Además, permite añadir la función manos libres para facilitar el acceso sin realizar ninguna acción.